Una Venezuela donde sus mujeres
empezaron a despertar y participar, a ser un poquito más visibles en las
universidades y sobre todo en el área de la docencia.
Una Venezuela de carreteras angostas
y de poco tráfico, en comparación a las pequeñas autopistas que se ven ahora
ante tanto vehículo automotor.
Con pocos edificios, donde la torres
de Parque Central en Caracas se imponían majestuosas y el Ávila podía adornar
con más frescura nuestra ciudad capital.
Con algunos pueblos capitales de
estado, como Guanare, San Carlos y Barinas que más que capitales, eran grandes
pueblos.
Mi Venezuela amada de urbanizaciones
y veredas seguras, donde era tan extraño ver secuestros que cuando ocurría
alguno sacaban hasta película, como el caso del chamo Vega que fue material de
la película “Cangrejo”
Unas plazas alegremente decoradas con
niños patinando y mujeres que paseaban orgullosamente sus coches.
Donde en tierras extranjeras decir
Venezolano, era igual a dinero, petróleo y estudiantes becados con la “Gran
Mariscal de Ayacucho” donde todas las puertas se te abrían y en los aeropuertos
siempre te sellaban el pasaporte de entrada con amabilidad y sonrisa.
Una Venezuela donde los Adecos y
Copeyanos eran eternos rivales electorales, pero siempre compartían amistad y
en los cumpleaños y navidades, en las vacaciones y viajes “voy con mi compadre,
es excelente amigo, lástima que él, es copeyano” de allí no pasaba.
Y en esa Venezuela se heredaba el
hecho de ser Adeco o Copeyano, Católico o Evangélico, donde el apellido era
parte importante a la hora de tener un nuevo amigo, de quien hijo? Pregunta que
se hacía y rápidamente se recorría por la vida de aquellas personas y seguro
hasta resultaba siendo primo 3ro, cosa que pasaba mucho en ciudades pequeñas
como en Barinas donde he vivido la mayor parte del tiempo.
Venezuela era sinónimo de paz, de
prosperidad, de seguridad; a pesar de estar un poco alejada de la modernidad,
siempre era un grato destino para los extranjeros, con su fauna y su flora
virgen, y pequeños hoteles que a pesar de lo poco o lo humilde te ofrecían el
calor de estas tierras y la cordialidad del venezolano, esa cordialidad que
hemos perdido entre las colas, donde el que maneja a tu lado parece ser tu peor
enemigo, donde si no perteneces a las filas del gobierno tu nombre ha quedado
registrado en una lista y con esa etiqueta las puertas de los trabajos con
el estado cerradas totalmente.
No es mi intensión caer en sacar
trapitos al sol, pero es increíble como hemos perdido la seguridad, es tan
triste como ahora los venezolanos estamos a la orden de secuestros y atracos
donde te quitan la vida por un par de zapatos, donde al extranjero le da miedo
venir porque piensa que le caerán a tiros al bajarse del avión, donde las estadísticas
dejan cada fin de semana 100 muertos en su mayoría jóvenes menores de 25 años…
A donde fuimos a parar?
No quiero irme al pasado, solo quiero
conjugar lo mejor de nuestro pasado con las excelente oportunidades de este
presente y así formar una mejor sociedad.
Y yo no soy experta en ciencias
políticas, ni mucho menos una ilustres economista, simplemente una mujer que ha
vivido en esta amada tierra y hoy lamentablemente siento el declive en el que
hemos caído, sobretodo en la parte social, con pérdida de valores porque
nuestros niños y jóvenes en su mayoría son hijos de la calle, porque tienen
ausencia de padres y unas madres que tiene que salir por el sustento diaria, a
ponerle ganas para buscar el dinero que les permitirá comer caliente.
En esta Venezuela de hoy a llegado la
modernidad de las redes sociales, del internet y las comunicaciones de última
generación, llena de autos últimos modelos, pero también de un transporte
público ineficiente, a llegado el modernismo con una falta de planificación urbana
donde se genera falta de agua y luz, donde los servicios públicos resultan
ineficiente y las pequeñas calles de urbanizaciones permiten el tráfico pesado.
Donde están nuestros Alcaldes?, que
están haciendo los Alcaldes de toda Venezuela, que no son más que los gerentes
de las ciudades, que no son más que los conserjes encargados de que los
servicios básicos funcionen.
Como puede existir en Barinas ciudad
productora de ganado y de tierras fértiles, tan fértil que hasta petróleo
tiene, calles inundadas de huecos, calles oscuras…
Podría escribir si parar, pero la reflexion que deseo dejar en que no se trata de querer volver a tras, al contrario ir adelante con la experiencia del pasado, ser una sociedad mas prospera, mas segura; tanto talento que tenemos y el sistema nos arrastra a hacer maletas y emigrar porque si no es la inseguridad, en la escasez y el alto costo de la vida.
Venezuela yo te sigo amando, perdoname por favor.
Anyhec Pantoja
Sabana Grande (Carcas Venezuela) Gran café año 1981

