jueves, 2 de febrero de 2017

Nací en la VENEZUELA de finales de los años 60


Una Venezuela donde sus mujeres empezaron a despertar y participar, a ser un poquito más visibles en las universidades y sobre todo en el área de la docencia.
Una Venezuela de carreteras angostas y de poco tráfico, en comparación a las pequeñas autopistas que se ven ahora ante tanto vehículo automotor.
Con pocos edificios, donde la torres de Parque Central en Caracas se imponían majestuosas y el Ávila podía adornar con más frescura nuestra ciudad capital.
Con algunos pueblos capitales de estado, como Guanare, San Carlos y Barinas que más que capitales, eran grandes pueblos.
Mi Venezuela amada de urbanizaciones y veredas seguras, donde era tan extraño ver secuestros que cuando ocurría alguno sacaban hasta película, como el caso del chamo Vega que fue material de la película “Cangrejo”
Unas plazas alegremente decoradas con niños patinando y mujeres que paseaban orgullosamente sus coches.
Donde en tierras extranjeras decir Venezolano, era igual a dinero, petróleo y estudiantes becados con la “Gran Mariscal de Ayacucho” donde todas las puertas se te abrían y en los aeropuertos siempre te sellaban el pasaporte de entrada con amabilidad y sonrisa.
Una Venezuela donde los Adecos y Copeyanos eran eternos rivales electorales, pero siempre compartían amistad y en los cumpleaños y navidades, en las vacaciones y viajes “voy con mi compadre, es excelente amigo, lástima que él, es copeyano” de allí no pasaba.
Y en esa Venezuela se heredaba el hecho de ser Adeco o Copeyano, Católico o Evangélico, donde el apellido era parte importante a la hora de tener un nuevo amigo, de quien hijo? Pregunta que se hacía y rápidamente se recorría por la vida de aquellas personas y seguro hasta resultaba siendo primo 3ro, cosa que pasaba mucho en ciudades pequeñas como en Barinas donde he vivido la mayor parte del tiempo.
Venezuela era sinónimo de paz, de prosperidad, de seguridad; a pesar de estar un poco alejada de la modernidad, siempre era un grato destino para los extranjeros, con su fauna y su flora virgen, y pequeños hoteles que a pesar de lo poco o lo humilde te ofrecían el calor de estas tierras y la cordialidad del venezolano, esa cordialidad que hemos perdido entre las colas, donde el que maneja a tu lado parece ser tu peor enemigo, donde si no perteneces a las filas del gobierno tu nombre ha quedado registrado en una lista y con esa etiqueta las puertas de los trabajos con el  estado cerradas totalmente.
No es mi intensión caer en sacar trapitos al sol, pero es increíble como hemos perdido la seguridad, es tan triste como ahora los venezolanos estamos a la orden de secuestros y atracos donde te quitan la vida por un par de zapatos, donde al extranjero le da miedo venir porque piensa que le caerán a tiros al bajarse del avión, donde las estadísticas dejan cada fin de semana 100 muertos en su mayoría jóvenes menores de 25 años… A donde fuimos a parar?
No quiero irme al pasado, solo quiero conjugar lo mejor de nuestro pasado con las excelente oportunidades de este presente y así formar una mejor sociedad.
Y yo no soy experta en ciencias políticas, ni mucho menos una ilustres economista, simplemente una mujer que ha vivido en esta amada tierra y hoy lamentablemente siento el declive en el que hemos caído, sobretodo en la parte social, con pérdida de valores porque nuestros niños y jóvenes en su mayoría son hijos de la calle, porque tienen ausencia de padres y unas madres que tiene que salir por el sustento diaria, a ponerle ganas para buscar el dinero que les permitirá comer caliente.
En esta Venezuela de hoy a llegado la modernidad de las redes sociales, del internet y las comunicaciones de última generación, llena de autos últimos modelos, pero también de un transporte público ineficiente, a llegado el modernismo con una falta de planificación urbana donde se genera falta de agua y luz, donde los servicios públicos resultan ineficiente y las pequeñas calles de urbanizaciones permiten el tráfico pesado.
Donde están nuestros Alcaldes?, que están haciendo los Alcaldes de toda Venezuela, que no son más que los gerentes de las ciudades, que no son más que los conserjes encargados de que los servicios básicos funcionen.

Como puede existir en Barinas ciudad productora de ganado y de tierras fértiles, tan fértil que hasta petróleo tiene, calles inundadas de huecos, calles oscuras…
Podría escribir si parar, pero la reflexion que deseo dejar en que no se trata de querer volver a tras, al contrario ir adelante con la experiencia del pasado, ser una sociedad mas prospera, mas segura; tanto talento que tenemos y el sistema nos arrastra a hacer maletas y emigrar porque si no es la inseguridad, en la escasez y el alto costo de la vida. 
Venezuela yo te sigo amando, perdoname por favor. 
Anyhec Pantoja

Sabana Grande (Carcas Venezuela) Gran café año 1981

lunes, 30 de enero de 2017

VENEZUELA TE SIGO AMANDO!

   Y aprendí a bañarme con un balde de agua, en ocasiones a dormir sin aire acondicionado y ventilador… 
Nunca me acostumbrare a comer solo una vez al día y sentir esa sensación de nauseas cuando el cuerpo se reciente por tantas horas sin comer; y mientras mis papilas gustativas segregan a mil por horas y tuve que decir, “no gracias, no quiero” ya que sabía que el dinero no sería suficiente para pagar… 
No digo que esto sea bueno o malo, no estoy aquí para juzgar ni a gobierno, ni a oposición, simplemente cuento mis experiencias, el camino que me toco transitar darme cuenta de mis logros pasados y de mis carencias presentes. 
Es tan grande mi fe que algunos artefactos eléctricos se han reparado a punta de oración, pero no puedo negar la impotencia ante una situación que no está en mis manos solventar, solo puedo sonreír en medio de la adversidad, hacerme más fuerte en medio del dolor… 
No podrán quitarme mi esencia, mi alegría y mi buen sentido del humor, esta idiosincrasia que me hace Venezolana al 100% esta fe que vive en mí, que la sustenta el aire que respiro, que la fortalece los abrazos…
VENEZUELA TE SIGO AMANDO!
Anyhec Pantoja